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Experiencias internacionales de la jornada de 4 días

La jornada laboral de 4 días como forma de organización del trabajo en las empresas está viendo un impulso en España tras la publicación de la convocatoria del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, a través de la Fundación Pública EOI, que concede ayudas a pequeñas y medianas empresas industriales que implanten trabajar 4 días a la semana y mejoren su productividad.

La idea central que fundamenta este modelo de trabajo es que en una jornada laboral de 4 días a la semana aumenta la productividad y la eficiencia en las organizaciones, mejorando también la calidad del trabajo y el bienestar de los trabajadores al permitirles disfrutar de un día adicional de descanso durante la semana.

España carece en estos momentos de una ley específica sobre la jornada laboral de 4 días. De ahí que las empresas que están implantando este nuevo sistema de organización laboral adopten diferentes vías en función de sus necesidades, objetivos y cultura empresarial: unas concentrando la jornada semanal estipulada en cuatro días, o bien reduciendo la jornada semanal de trabajo a 32 horas.

La experiencia de los programas piloto internacionales 

El año pasado se pusieron en marcha experiencias de la semana laboral de cuatro días en más de 190 empresas pertenecientes a países de distintos continentes, como Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica y Portugal.

La iniciativa partió de la ONG (Organización No Gubernamental) 4 Day Week, y consiste en una prueba coordinada de seis meses donde la empresa reduce a 4 el número de días de trabajo durante la semana.

En su informe de presentación de los resultados internacionales de los programas desarrollados, la ONG destacó que este modelo laboral suponía mejoras en la productividad, con menores tasas de rotación y mayor capacidad para atraer talento, entre otros beneficios.

En España no hay ninguna compañía que se haya planteado participar en esta iniciativa internacional. Si, por el contrario, nuestro país vecino. En Portugal, el gobierno fue uno de los promotores del proyecto apostando desde esta vía por unas mejores condiciones laborales que equilibren la vida familiar y la vida laboral, con el propósito de mejorar la productividad y la innovación.

Entre los beneficios que tienen las empresas participantes con la reducción de los días de trabajo destacan varios:

  • Los trabajadores se sienten menos agotados.
  • Los trabajadores consideran que mejora su desempeño laboral.
  • Los trabajadores afirman que tienen una mayor conciliación entre vida laboral y familiar.
  • Se reduce la tasa de renuncias voluntarias.
  • Disminuye el absentismo.
  • Los trabajadores reportan menor estrés laboral.
  • Aumentó la productividad del trabajo en la empresa.
  • Se incrementaron los ingresos de la empresa.
Como también destacan desde la organización 4 Day Week, los impactos positivos de reducir el número de días de trabajo durante la semana no sólo se reflejan a nivel laboral, también en el plano social. Los trabajadores con una jornada laboral de cuatro días han mostrado muestran una preocupación mayor al cuidado del medio ambiente y una mejor distribución de las tareas de cuidado y del hogar.

Fuente: Fotolia

Pros y contras de la semana laboral de cuatro días

A pesar de los beneficios obtenidos por las empresas que han desarrollado pruebas piloto de una semana laboral de 4 días, existe debate en torno a las mejoras y a los riesgos que una implantación generalizada de este modelo de trabajo tendría.

Entre las primeras está la mejora la productividad. Esto se traduce en una mayor optimización del tiempo de trabajo pero, además, en una reducción del absentismo, ya que los trabajadores disponen de un día libre adicional para realizar aquellas gestiones personales que necesitan.

En este sentido, también se mejora la conciliación, que se ha convertido en una de las prioridades de los trabajadores, especialmente a partir de la pandemia. Algunas de las empresas que están experimentando con la semana laboral de cuatro días destacan que sus empleados/as valoran especialmente la oportunidad de alcanzar un mejor equilibrio entre su vida laboral y familiar, al disponer de más tiempo libre para dedicar a su familia, amigos o a su propio bienestar y descanso.

Como suma de las anteriores, las empresas mejoran sus capacidades de atracción y retención de talento. En sectores en los que existe un significativo desajuste entre oferta y demanda de profesionales, como el tecnológico, este tipo de iniciativas marcan la diferencia entre las compañías e impulsa la imagen de marca empleadora.

Entre los aspectos negativos, o que aún deben evaluarse, está el aumento de la carga de trabajo. Concentrar el mismo volumen de trabajo en menos días puede desembocar en una intensificación del trabajo y, por consiguiente, unos mayores niveles de estrés para los trabajadores. En el caso, que el acortamiento de los días de trabajo a la semana vaya acompañado de un reducción del tiempo de trabajo puede suponer un incremento de la velocidad de trabajo y un acortamiento de los plazos para la realización de las tareas (López Carmona, 2023). En ausencia de otras medidas de acompañamiento, esto supondría que los trabajadores pueden verse obligados a alargar su jornada laboral para cumplir con el exceso de carga de trabajo y poder disfrutar de un día adicional de descanso.

Un segundo aspecto dudoso es cómo impacta esta medida en la rentabilidad de las organizaciones. Muchos de los detractores de la reducción de jornada laboral- o de otras medidas que mejoren las condiciones laborales (sic)- argumentan que la semana laboral de cuatro días impactará de forma negativa en la rentabilidad y en el margen de beneficios de las empresas. La realidad de las empresas que han puesto en marcha este tipo de iniciativa, por el contrario, destacan el incremento de los ingresos como una de las mejoras experimentadas.

Como tercer aspecto en discusión está que esta medida no puede generalizarse a todas las empresas y a todas las actividades económicas. Los detractores de la jornada de 4 días plantean que esta puede afectar a la viabilidad económica de las empresas en determinados sectores, como el caso de la hostelería, en los que no es posible realizar el mismo trabajo en menos tiempo, o aquellas compañías que prestan servicios y deben ofrecer una gran disponibilidad de sus equipos.

En suma, y como dijimos en otro artículo anterior sobre la reducción de la jornada laboral, el tema es mucho complejo que la simple medida administrativa de los gobiernos o las empresas de reducir el número de días laborables a la semana. Este tipo de iniciativa debe acompañarse de una estrategia global que dirija su mirada a la mejora de la calidad de vida y de trabajo (en consonancia con lo que la OIT define como trabajo decente).

Los beneficios que esta medida ofrecen a las empresas y al conjunto de la sociedad aparecerán cuando la misma esté integrada en un conjunto de iniciativas, en un modelo de relaciones laborales pensadas para el siglo XXI que redefina aspectos diferentes como la organización del trabajo, o la jornada laboral, o los modelos de contratación, etc. Esto puede estar en línea con lo que desde el Ministerio de Trabajo se viene definiendo como el Estatuto de los Trabajadores 2.0.

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